El “People Pleasing” me llevó a aniquilar mi identidad
Después de haberlo hecho por 9 años, no me di cuenta que era “people pleaser”. Se veía como lavar los trastes, limpiar la casa, cocinar la comida y pedir permiso para salir lo menos posible (Me gané el desprecio y la soledad de la gente que quería y mi familia en el camino).
Estaba muy acostumbrada a que los demás se sintieran cómodos aunque tuviera que ser invisible, sumisa, analizando las pisadas en la casa, escuchando las voces para saber cómo sería ese día. Era un estado de alerta constante. No quería permitirme sentir nada, no quería comer, mentía cuando me preguntaban como estaba, nunca sabía de dónde vendría el reclamo, porque no confiaban en mí, entonces me juzgaban con total apertura.
Y fue fácil porque me convencí de que estaba haciendo lo correcto, que estaba adaptándome, que era buena y así me sentía aceptada y hasta querida / apreciada por todo lo que hacía. Que si así son los demás no hay nada que hacer, que soy dependiente y que no me quedaba más.
Me perdí de mi adolescencia, no había un manual para salir o sobrellevar esa pérdida ni ninguna otra que viví en ese tiempo. Unos años después me independicé y justo cuando comenzaba a conocerme un poco, la vida me dio aún más vueltas, me comprometí y perdí totalmente mi identidad cuando me convertí en mamá a mis 21 años.
Te cuento esto porque tardé 9 años en comprender que había perdido mi identidad y no sabia como recuperarla.
Y me di cuenta que no había hecho nada, que mi vida habían sido quehaceres, obligaciones, responsabilidades y todo con una sonrisa, adaptándome. Un pensamiento me invadió…
“Será esto todo lo que haré en la vida”
Afortunadamente mi esposo prácticamente me obligó a comprometerme a probar cosas nuevas. Yo le decía que me iba a sentar a pintar y a los 5 mins encontraba la excusa perfecta para levantarme a arreglar algo, atender a mi criatura, el tenía que recordarme que tenía que darme tiempo para mí.
Fue con ese empujoncito que poco a poco busqué mi bienestar, a centrarme en lo que quería y necesitaba, muchas cosas cambiaron, fue un año sumamente caótico, entre terapia psicológica y búsqueda espiritual con la intención de redescubrir mi identidad.
Y después de probar muchas cosas fue cuando entró el diseño humano a mi vida.
A diferencia de otras cosas que intenté y probé del mundo holístico, fue como verme en un espejo, no sentía que me dijera algo “nuevo” pero si validaba toda mi experiencia de vida, y esa si fue una experiencia nueva.
Porque lo que existe (si hablamos de lo holístico) siguen siendo creencias que te piden que adoptes y practiques, que esta cosa nueva para ti se vuelva tu identidad, sin tener una identidad o capacidad para tomar decisiones, no creí que algo así fuera la solución a mi problema.
Gracias a vivir mi verdad:
Valorando mis talentos y como se vuelven “flaquezas” (mis puertas y gene keys)
Saboreando mi ritmo natural de ser (mi perfil)
Dándole reconocimiento a mi intuición (practicando mi estrategia, autoridad y tipo de energía)
Comprendiendo y experimentando con la manera en que proceso la información alimentos y entornos físicos, hasta la manifestación (en mis variables).
Fue que me di cuenta de todo el trabajo extra que le puse a mi cuerpo, que nadaba contra corriente desde mis 13 años. Sonreír, expresar lo que siento, lo que quiero, mis límites, comprender de dónde vienen mis errores o momentos de flaqueza, honrarme de verdad, ahí encontré mi propósito, ayudando a mujeres a cerrar ciclos, reconectarse y honrarse a sí mismas.
Gracias a esta maravillosa oportunidad he conocido y colaborado con personas increíbles. Alquimia Interna DH nació de una mujer que estaba vacía, una máquina operando y cumpliendo, sin propósito.
Ahora ayudo a mujeres a vivir su poder personal
Mujeres que se sacrifican, que se contorsionan para caber en una cajita, deciden modificar su forma de ser, escondiendo talentos por encajar y pertenecer en un entorno que nunca será satisfecho. Por más que intentan, nunca parece suficiente, nunca hacen lo que quieren, no obtienen lo que desean.
Cuando hablo con ellas, recuerdo lo fácil que perdemos la conexión con nuestra energía, la intuición y nuestro cuerpo, porque también estuve ahí.
Mi trabajo es guiarte a reconectar contigo, sin la fatiga, la inversión o el tiempo o dolor que me tomó a mi, con un camino hecho a tu medida, acompañamiento y comprensión.
Merecemos entre tanto caos y cambio regresar a nuestro lugar seguro, nosotras mismas.
Si vives…
Comprometiéndote por obligación en lugar de que sea por gusto.
Compartiendo de más sin que te lo pidan o te den las gracias.
Suprimiendo todo lo que eres, piensas o quieres por no incomodar.
Camuflándote tanto que ya no sabe quién eres.

